camino ourensano

El itinerario jacobeo histórico más largo de la Península Ibérica, pues parte de Sevilla sumando 1.000 km hasta Compostela (más, si añadimos los diferentes enlaces andaluces de los caminos mozárabes), al llegar a Zamora puede seguir hacia Astorga la Vía de la Plata, enlazando con el Camino Francés, o dirigirse hacia Ourense por el que en Castilla es denominado como Camino Sanabrés.

Nosotros hemos elegido la denominación que nos parece más correcta, CAMINO OURENSANO (prolongación de la VÍA DE LA PLATA), en razón a que atraviesa de cabo a rabo esta provincia pasando por su capital. Entre A Gudiña y Ourense lo hace a través de dos largas variantes: la directa o septentrional por la Serra Seca, Laza y Xunqueira de Ambía, más natural y tranquila, y la meridional por los valles de Monterrei, A Limia y Arnoia, con importantes núcleos de población.

Esta ruta es una de las menos frecuentadas, y en 2019, según datos de la Oficina de Peregrinación, solo supuso el 2,6 % del total de peregrinos. Entre los que la eligieron casi la mitad partieron de Ourense, y el resto se repartieron entre Salamanca, Puebla de Sanabria, Zamora o Granja de Moreruela, en la media distancia, y en el largo recorrido desde Sevilla. Actualmente parece haberse estancado.

No engañamos a nadie si decimos que la Vía de la Plata se ha ganado la reputación de ser un camino duro, y no tanto a causa de los accidentes geográficos, que también, sino por sus largos trechos sin servicios (sobre todo en Andalucía y Extremadura) y por las altas temperaturas (en el sur de mayo a octubre, pero en Ourense también muy elevadas a lo largo del verano).

Este itinerario, acaso más que cualquier otro por ser una de las cenicientas, debería comenzar en los libros, pues no basta con caminar. Porque es sabido que el que lee mucho y anda mucho ve mucho y sabe mucho”. (Quijote, 2ª Parte, Cap. XXV)

Desde Puebla de Sanabria atraviesa la comarca de Sanabria, con sus bosques de robles y pinos, y supera las portillas del Padornelo y A Canda para entrar en Galicia por la comarca de As Frieiras (A Gudiña), de suaves pero altas montañas. Vienen después el vinatero valle de Monterrei, con capital en Verín, la agraria y sorprendente planicie de A Limia, las de nuevo boscosas tierras de Allariz y Maceda, y la hoya de Ourense, donde se cruza el Miño.

Desde la ciudad de As Burgas, así conocida por el nombre de sus fuentes termales, atravesando la comarca de O Carballiño se dirige hacia el alto de Santo Domingo, límite con la provincia de Pontevedra. En ella recorre la ganadera Terra de Deza, con capital en Lalín, para entrar en la provincia coruñesa tras cruzar el Ulla no lejos del legendario Pico Sacro. Tan solo en Galicia el itinerario suma 215 km por Laza, 42 km más por Verín.

Si hablamos del patrimonio construido cabe citar los valores etnográficos de las pequeñas localidades ourensanas, y la presencia de cascos históricos tan relevantes como los de Ourense o Allariz, y de monumentales edificios como el castillo de Monterrei o el monasterio de Oseira.

Los antiguos caminos, en que los peregrinos compartieron travesía con arrieros, o segadores que iban o volvían de Castilla, se mantienen en muchos tramos, y en otros caminaremos por pistas agrarias y forestales o carreteras en su mayoría locales.

Dada la escasa afluencia, los alojamientos son por el momento suficientes. A la oferta pública de albergues se suma la de otras modalidades de alojamiento que, por no ser esta una zona excesivamente turística, hacen buenos precios a los peregrinos. A partir de Ourense, y sobre todo desde A Laxe, con la confluencia del Camino de Invierno, hay más movimiento y la oferta también aumenta.

Desde Puebla de Sanabria necesitaremos entre de 10 a 12 días, dos más en cada caso sí elegimos la variante de Verín. De sumar una jornada de parada en Ourense, y otra en Santiago, nos aproximaremos al medio mes para completar la ruta sin agobios.

 

¿CÓMO LLEGAR A PUEBLA DE SANABRIA?

Para una comprensión lógica del Camino Sanabrés y Ourensano conviene que lo iniciemos al menos en Puebla de Sanabria, que posee un notable casco antiguo, y no en la divisoria entre Castilla y Galicia. A menor escala se nos antoja preceptivo sentir el “efecto Saint-Jean-Pied-de-Port”, cruzando los montes también aquí.

En tren. La finalización de la línea de alta velocidad a Zamora facilita el acceso desde Madrid, por el momento en los trenes Alvia que se dirigen a Galicia; el viaje dura entre 2 h 30 min y 3 h (23-29 €). En sentido inverso, desde Santiago parten hasta tres servicios diarios sin transbordo; de 2 h 30 min a 3 h (13-28 €).

En autobús. Desde Madrid con Avanza, hasta cuatro veces al día con partida de la Estación Sur; duración de 3 h 45 min a 4 h 45 min, 24-32 €. Desde Barcelona Sants, vía Zaragoza, Logroño y Palencia, con Flix Bus; duración 10 h 30 min., 40-50 €. Desde Santiago, vía Ourense (no todos los días), con Alsa; 3 h, 18 €.

tramos

TRAMO PUEBLA DE SANABRIA-A GUDIÑA (53,5 km)

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Desde Puebla de Sanabria el trayecto va a suponer un continuo ir y venir de la N 525 (en varias ocasiones será obligado seguir su arcén), y un sortear la A 52, en este caso bajo sus viaductos, y la vía del AVE, cuyas obras han dañado seriamente el camino.

Aunque la autovía das Rías Baixas ha dejado prácticamente libre de tráfico la N 525, caminar por ella no es plato de buen gusto. La acción puede entrañar peligro cuando los vehículos vienen de frente cuesta abajo, sobre todo en días con niebla, lluviosos o con nieve.

Hasta Requejo el tránsito por la Sanabria, poblada de roble melojo y con meritoria arquitectura popular en sus localidades, es placentero. A continuación es preciso superar el alto do Padornelo (1.357 m), cuesta progresiva que no agota, para volver a bajar a Lubián y al santuario de A Tuíza.

 

Camiño en costa, non ten bosta. (Refrán gallego)

[no hay caca de vaca en los caminos en cuesta, lo que quiere decir que de todo aquello que a priori puede parecer negativo, siempre se extrae algo positivo]

 

El nombre de esta ruta es un embrollo: la Vía de la Plata iba de Mérida a Astorga, en el sur lo llaman Mozárabe, y al ramal por Ourense le dicen Sanabrés en Zamora, y por Galicia lo quisieron llamar del Sudeste o Meridional sin fortuna. Más vale caminar sin pensar…

La segunda cota de este macizo montañoso es A Canda (1.261 m), también suave, que marca el límite con Galicia. A partir de aquí, por fin lejos de las carreteras principales, un largo descenso nos conduce, por el valle de O Pereiro, hasta Vilavella y O Pereiro. Un pequeño ascenso entre retamas hasta el alto do Canizo nos deja en A Gudiña, primera localidad gallega de envergadura.

 

Nuestras sugerencias

-Visita a fondo, antes de partir, el hermoso conjunto histórico de Puebla de Sanabria: el castillo de los condes de Benavente, su iglesia de la Virgen del Azogue, las murallas, la arquitectura popular levantada en piedra granítica y con balconadas de madera…

-El santuario barroco de A Tuíza está rodeado por un campo arbolado en el que puedes descansar.

-No hay mucho que hacer en A Gudiña, salvo un paseo por su pequeño casco antiguo, con las iglesias de San Pedro y San Martiño, cada una de las cuales pertenecía a un obispado, y la visita al Centro de Interpretación del Área Panorámica, con exposición de artesanía y productos agroalimentarios. Aquí nacieron, tal vez el frío ayuda, el beato Sebastián Aparicio, de mucha devoción en México, y San Francisco Blanco, mártir del Japón, ambos del siglo XVI y franciscanos.

TRAMO A GUDIÑA-OURENSE (89 km)

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Cuando se recuperó esta ruta en Galicia (años 90), por parte de los Amigos del Camino y con Eligio Rivas al frente, el escultor Nicanor Carballo colaboró desinteresadamente con la causa colocando un buen número de piedras labradas, algunas muy simpáticas, con flechas y símbolos jacobeos. Muchas de ellas aún permanecen en su sitio y acompañan a los mojones oficiales de la Xunta.

 

En la Praza Maior de A Gudiña se bifurcan los caminos: el más directo parte a la derecha, hacia la Serra Seca. La desolación de los territorios vaciados, en su día transitados por arrieros, segadores, peregrinos…, y también por Manuel Blanco Romasanta, el hombre lobo gallego, nos cautivará por su silente grandeza.

 

Al pasar por la Serra Seca serás un reportero de la que, últimamente, ha venido en llamarse la “España vaciada”. Con el abandono de las aldeas no solo se pierden edificios y paisajes asociados a la actividad humana, también modos tradicionales de vida, la memoria y hasta la identidad. El vacío es ocupado por las repoblaciones forestales masivas y los incendios.

 

Hasta Campobecerros vamos por una montaña, entre los 1.000 y los 1.100 m de altura, jalonada por las ventas que servían de apoyo a los viajeros: do Espiño, da Cerdeira, da Teresa, do Bolaño. Al norte, omnipresente y alimentado por el río Camba, el embalse das Portas, que es el mayor de la provincia y tiene una presa de 141 m de altura. Los brezos, que florecen en otoño, ocupan grandes extensiones de suelos pobres o castigados por el fuego.

Campobecerros es el único lugar, hasta Laza, donde se puede comer o pernoctar. Entre uces (retama blanca) superamos una cuesta para llegar a Portocamba, y otra para coronar el alto de Camba. En él aparece la Cruz de los Peregrinos, a cuyo pie puedes depositar una piedra en recuerdo de todos los que han fallecido mientras recorrían el Camino.

Desde aquí ya es todo bajada, entre pinares y robledales, hasta el compacto núcleo de Laza. Hasta él también llega la ruta oficial procedente de Chaves (Camino Portugués del Interior) y Verín, que podrán igualmente tomar aquellos que hubiesen bajado desde A Gudiña a conocer Verín y Monterrei.

El paisaje cambia completamente a partir de Laza, pues ahora enfilamos el alto valle del Támega y su corredor verde. Lo abandonaremos para ascender con esfuerzo a Alberguería, significativo topónimo, por el monte Requeixal.

Una nueva cruz de madera con su humilladero marca el punto más alto de este sector, el monte Talariño (a 970 m), desde el que se divisa el santuario de Os Milagres do Monte Medo, de gran devoción en la comarca.

Camino trabajoso para esforzados peregrinos, de largas y solitarias etapas por las portillas del Padornelo y la Canda, a través de la Serra Seca y por el alto de Santo Domingo. Más liviano, pero largo, por los valles de Monterrei y A Limia, y en su tramo final a Compostela.

Descendemos al sector norte de A Limia, y a partir de Vilar de Barrio se extiende la monótona llanura agraria en la que se cultiva, sobre todo, patata Kennebec. Aquí se situaba, hasta su desecación a partir de 1958, la legendaria Laguna de Antela, gran humedal de 3.600 hectáreas, de extraordinario valor ecológico, que la propia naturaleza ha comenzado, parcialmente, a regenerar.

La inusual planicie concluye tras la aldea de Padroso, siendo preciso avanzar entre unos peñascos antes de bajar hacia Xunqueira de Ambía, una localidad grande en relación a las que conocimos hasta ahora.

En las cuatro leguas que nos separan de Ourense, de permanente y suave descenso, se multiplican los núcleos de población. A medida que nos aproximamos a la ciudad también aumenta el número de modernos edificios. En As Pereiras desemboca la variante procedente de Verín y Allariz.

Para alcanzar la capital de provincia será necesario cruzar el polígono empresarial de San Cibrao das Viñas, sin duda un mal trago, y a posteriori subir el alto do Cumial, desde el que ya se divisa la urbe.

Antes de entrar en Ourense, constituye una sorpresa el bien conservado núcleo de Seixalbo. Hasta el centro avanzamos por la Av. de Zamora y la Rúa Progreso hasta As Burgas y la catedral.

Como tendrás tiempo de ver As Burgas, desde los jardines de Possío te recomendamos que te dirijas al centro por las rúas Padre Feijóo, Colón, Moratín y Bispo Carrascosa, siempre al frente hasta la Praza Maior, recorriendo el casco antiguo sin coches.

 

Nuestras sugerencias

-Ralentiza tu marcha por la Serra Seca, escenario de un mundo que fue, uno de los recorridos jacobeos más solemnes y solitarios que existen, comparable con los pasos pirenaicos o, en el Camino Primitivo, con el puerto del Palo.

-No dejes de visitar la excolegiata de Santa María la Real de Xunqueira de Ambía, que perteneció a un monasterio. De estilo románico compostelano (siglo XII), muestra tres naves, tres ábsides, rosetones y falso triforio. A su vera permanece el claustro tardogótico, de principios del siglo XVI.

-Frena, en vez de acelerar, a las puertas de Ourense, pues debes apreciar los rincones y edificios de Seixalbo. Su conjunto, milagrosamente preservado en un entorno tan urbano, ha sido declarado Núcleo de Interés Etnográfico.

VARIANTE: A GUDIÑA-VERÍN (40,5 km)

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Presenta esta variante, sin duda más urbana y monumental que la del norte, un grave contratiempo, y es que en gran medida circula en compañía de la N 525, en muchas ocasiones por su arcén, y de la A 52.

Desde la Praza Maior de A Gudiña continuamos a lo largo del pueblo hasta desembocar en la N 525, de la que nos apartamos para recorrer el valle del Boelle con sus arboledas. Entre nacional y autovía nos sentiremos atrapados, con nueva huida momentánea por la vaguada y prados del río Mente.

Admirad el castillo de Monterrei, principal fortaleza de Galicia, en la que funcionó la primera imprenta de aquel reino y en cuyo colegio es posible que hubiese estudiado D. Miguel de Cervantes, nuestro padre.

Siempre cuesta abajo por el país de Riós, en As Vendas da Barreira se nos ofrece la posibilidad de tomar algo en sus bares y restaurantes. La ruta se aparta ahora hacia el norte para pasar por Sarreaus y San Pedro de Trasverea, un paisaje en el que abundan los sotos de castaños.

En Fumaces regresamos a la N 525, y casi todo el tiempo por ella ya descendemos con mayor decisión hacia Verín. Tras las montañas el valle de Monterrei se presenta como un vergel ocupado por huertos, viñas y balnearios. Entramos en esta relevante población por la Av. de Castela, directos hasta el río Támega, aunque se recomienda un trazado alternativo por el casco antiguo.

 

El buen vino resucita al peregrino. (Refrán)

 

Verín configura una Eurocidade con Chaves, plaza portuguesa al otro lado de la raia de donde llega el Camino Portugués del Interior.

En Verín se propone seguir este trazado: primero la Rúa Rosalía de Castro, en su inicio con pistas de tierra entre fincas, y ya en el casco antiguo las rúas Cruz y Maior hasta el puente sobre el Támega.

 

Nuestras sugerencias

-En Verín, buen lugar para comer pulpo, date un paseo por la zona histórica, con las rúas Maior, Merced, Lisa, Cruz y la Praza García Barbón, y al otro lado del río la capilla de San Lázaro y la Casa do Asistente, albergue de peregrinos, con su enorme escudo.

-Si no vas a seguir a Laza al día siguiente, procura subir al magnífico castillo de Monterrei (1,2 km a pie), que ya existía en el s. XII y fue reconstruido en el siglo XV y convertido en un palacio en el siglo XVI. Aunque está ocupado por un Parador se puede visitar en parte (de 10,30 a 19 h, cierra lu-ma, gratuita), y no solo el castillo con sus torres de Damas (siglo XIV) y Homenaje (s. XV), sino otros edificios dispersos por la acrópolis murada como la iglesia de Santa María de Gracia, del siglo XIII, y el hospital de peregrinos, del siglo XIV.

VARIANTE: VERÍN-OURENSE (55,7 km)

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Tras cruzar el Támega, de Verín se asciende a la acrópolis de Monterrei, atravesando el recinto fuerte medieval para bajar por la cara oeste del monte, entre viñedos, hasta la población de Albarellos, donde cruzamos el río homónimo.

Seguimos el curso del Albarellos hasta Infesta, cruzando la N 525 para, cuesta arriba, pasar por dos aldeas de antiguo aspecto, Rebordondo y Pena Verde. El alto das Estivadas (849 m) separa el valle de Monterrei de A Limia, a la que descendemos por Viladerrei y Trasmiras, núcleos viarios con recias casas de granito.

Y para saciar la panza la bendita patata traída de las Américas, que se cultiva con gran dedicación en A Limia, o los finos almendrados de Allariz, de origen hebreo, que fueron manjar de reyes.

Las pistas cartesianas, trazadas en los años 50-60 del siglo pasado cuando el Instituto de Colonización franquista desecó la Laguna de Antela, dominan una llanura dominada por el aprovechamiento agrario. En su centro se sitúa Xinzo de Limia, pueblo grande con todo tipo de servicios.

La trama cartesiana de la concentración parcelaria prosigue, pero a través de unos humedales que lentamente se van regenerando. En Vilariño das Poldras, tres miliarios originales dan testimonio del paso de la romana Vía Nova. Poco después, en Sandiás vemos la iglesia de Santo Estevo y lo que queda de su torre medieval, una de las cuatro que vigilaban la llanura.

Un nuevo cambio de comarca, ahora a la de Allariz, nos obliga a ascender, pero lo haremos por bosques caducifolios pasando por la pintoresca aldea de San Salvador dos Penedos y el espacio natural del Couto das Picoutas. Desde aquí descendemos hasta el valle del Arnoia.

Allariz es un bastión de respeto al patrimonio y la cultura, el pueblo mejor cuidado de la Galicia interior, merecedor de que lo disfrutemos sin mirar el reloj.

 

La cultura es la suma de todas las formas de arte, de amor y de pensamiento que, en el curso de los siglos, han permitido al hombre ser menos esclavo. (André Malraux)

 

Cruzando la N 525, en el polígono industrial alaricano, pasando bajo la A 52, el Camino se dirige al norte, entre varias aldeas semiabandonadas y bosques, hasta Augasantas. El núcleo, con su iglesia románica y agrupación de arquitectura popular, es uno de los más interesantes de la ruta. Según la leyenda de Santa Mariña, mártir gallega del siglo II, al ser decapitada hizo manar tres fuentes, las aguas santas.

Poco después de Augasantas se pasa junto al Forno da Santa, el Penedo da Moura y el castro de Armeá. Superada una elevación hemos de cruzar la vía ferroviaria de alta velocidad y el río Barbaña para converger con la variante principal en Pereiras.

Para alcanzar la capital de provincia será necesario cruzar el polígono empresarial de San Cibrao das Viñas, sin duda un mal trago, y a posteriori subir el alto do Cumial, desde el que ya se divisa la urbe.

Antes de entrar en Ourense, constituye una sorpresa el bien conservado núcleo de Seixalbo. Hasta el centro avanzamos por la Av. de Zamora y la Rúa Progreso hasta As Burgas y la catedral.

 

Nuestras sugerencias

-La patata gallega, que ha conseguido la primera Denominación de Origen concedida a este tubérculo en Europa, tiene merecida fama. A Limia es la comarca en que más patata produce de Galicia, y Xinzo su centro comercializador. No te vamos a sugerir que comas patatas sin más, pero si algún plato que las tenga por ingrediente (¿que tal la tortilla?) o acompañamiento (¿pulpo con cachelos?).

-Si quieres informarte sobre el Entroido o Carnaval ourensano, de gran tradición en Xinzo, Verín, Laza y otros pueblos, en Xinzo de Limia puedes visitar el Museo Galego do Entroido, que expone trajes, máscaras, carteles, etc. De miércoles a sábado de 10 a 13,30 y 16 a 18,30, domingo solo mañana.

-La visita del conjunto histórico de Allariz, Premio Europeo de Urbanismo en 1994, te resultará una experiencia inolvidable: 1. Puedes comenzar por el Campo da Barreira el santuario barroco de San Bieito y el monasterio de Santa Clara, que cuenta con el mayor claustro de España y una curiosa Virgen Abrideira de marfil en su museo; 2. Luego toca perderse por el casco antiguo, con las iglesias románicas de Santiago y Santa María de Vilanova, calles y plazas empedradas, las ruinas del castillo y varios museos como los del Juguete o la Moda; 3. Y seguir junto al río Arnoia, con el puente medieval de dos arcos, el paseo ribereño do Arnado con sus alamedas y jardines, y varias fábricas de curtidos y molinos rehabilitados; 4. Y como remate prueba los productos de la gastronomía comarcal, que pueden ser adquiridos en tiendas especializadas, y sobre todo la repostería artesana local (amendoados, torta real, melindres).

 

Si pasas por Allariz entre mediados de mayo y mediados de septiembre septiembre, junto al río podrás contemplar las propuestas del Festival Internacional de Jardines, que cada año propone un tema diferente a los participantes.

 

Santa Mariña de Augasantas es uno de los lugares más fascinantes de Galicia. Después de visitar su templo románico del siglo XII, similar a la de Xunqueira de Ambía, el propio Camino pasa por el Armeá. Allí, al pie de un castro y bajo los cimientos de la basílica gótica de la Ascensión, se localiza una cripta abovedada que incluye el Forno da Santa, cámara funeraria castreña con crematorio, pedra formosa y piscina.

¿QUÉ HACER EN OURENSE?

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Aunque carreta parada no haga jornada, vale la pena perder un turno en la posada. (Juego de palabras, a partir de un refrán castellano, aludiendo al juego de la oca)

[está mal visto detenerse, como si de holgazanes fuera el oficio y una pérdida de tiempo, pero en el Camino una parada puede enriquecerte]

 


Citas peregrinas

-Puedes sellar, o conseguir la credencial, tanto en la catedral (telf. 988 220 992) como en la oficina de los Amigos del Camino (Praza das Damas, telf. 988 391 110).

-Aunque no te quedes a dormir en él, te gustará conocer el albergue de peregrinos, que ocupa un edificio próximo a As Burgas y es uno de los mejores de la red pública.

Lo imprescindible

As Burgas. Estas fuentes termales, ya aprovechadas por los romanos, son el leit motiv de la ciudad. La más famosa es la Fonte de Abaixo, neoclásica, con un caudal de 300 litros por minuto y 67º de temperatura, por lo que en su día era usadas para escaldar los pollos.

Catedral y Santo Cristo. Edificio de los siglos XII y XIII, con tres naves y girola del Renacimiento. Como en Santiago a lo mejor no tienes oportunidad de admirar el Pórtico de la Gloria, en la catedral de Ourense podrás contemplar el Pórtico do Paraíso (siglos XIII y XV), inspirado en el compostelano, que conserva la chillona policromía. El principal objeto devocional se sitúa en la Capilla del Santo Cristo, sumamente barroca, con la talla del Crucificado mandado labrar en el siglo XV por el obispo Pedro Mariño, natural de Fisterra, como copia del que se venera al final del Camino.

Puente romano. Así llamada, pero que solo tiene los cimientos de aquella época, siendo lo demás fruto de reparaciones medievales y posteriores. Cuenta con siete ojos, el central de 38 m de luz. Lo utilizaremos para salir de la ciudad.

Nuestras sugerencias

-Ahora ya no acoge el albergue público, pero es bueno acercarse hasta el antiguo convento de San Francisco para conocer su claustro gótico. Construido en el siglo XIV, el mejor de su época en Galicia, con 63 arcos y 120 capiteles.

-Y aunque no sea Navidad, en la capilla de San Cosmede e Damián puedes admirar el popular Belén del escultor Arturo Baltar. Los personajes pertenecen al mundo rural gallego. De lunes a viernes de 12 a 14 h.

-Vete a comprar al mercado de abastos, inmediato a As Burgas. Y si te cuadra el día 7 o 17, en el Campo da Feira (en la orilla opuesta al centro, junto a las termas de A Chavasqueira y el Miño) se celebra un mercadillo en el que no faltan las tradicionales pulpeiras y el churrasco, con comedores a cubierto.

-Date un baño en las pozas termales al aire libre. En pleno centro, al lado del albergue público, la de As Burgas, gratuita, con sauna húmeda (hay consigna, de 10 a 13 y 17 a 21 h, cierra lunes). Junto al Miño están las de Outariz, de tipo japonés, también de libre acceso (a diario de 10 a 19 h), y otras menores como las del Muíño da Veiga. Las de A Chavasqueira ardieron en 2019 y están pendientes de reconsrucción. Un trencito va desde la Praza Maior hasta Outariz, distante 7 km (0,85 €). Recuerda llevar traje de baño, chanclas y toalla.

-Programa una sesión de tapeo por las rúas situadas entre la catedral y la Praza do Ferro, un microcosmos densamente poblado. Para degustar las tradicionales (oreja, callos, lacón, pulpo, calamares, mejillones, bacalao, tortilla), y otras más imaginativas.

-Acudir al Café Latino, santuario del jazz, porque aunque no tengas la fortuna de asistir a una actuación en directo, frecuentes en primavera, podrás escuchar la música grabada en un local emblemático para la ciudad.

TRAMO OURENSE-SILLEDA (62 km)

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Dos opciones se plantean al peregrino para ir de Ourense hasta A Casanova, en las inmediaciones de Cea: por la Costiña de Canedo, que marcaron los Amigos del Camino en los años 90, y por Tamallancos, más cerca de la N 525, 1 km más larga. Ambas van por zonas boscosas han de superar el mismo escalón, 400 m de subida para salir de la hoya del Miño, y tienen servicios, por lo que la elección dependerá de cada uno.

A) Por Tamallancos. Al otro lado del puente se sigue la Av. de Santiago, pasando sobre la vía del tren y evitando la N 525 para ascender con decisión por el camino real a través de Cudeiro, con visión sobre Ourense. Desde aquí se suceden tramos empedrados y de tierra por el bosque. En Tamallancos, pueblo bien cuidado y con un pazo, se cruza el Barbantiño en Ponte Sobreira, paso medieval de un arco. La ruta prosigue por Faramontaos y Viduedo, con el gran blasón de su pazo, y en paralelo a la nacional hasta A Casanova.

B) Por Canedo. Tras cruzar el puente romano vamos a la izquierda por la Av. das Caldas, ante la estación ferroviaria, en paralelo a la N 120 y el Miño. El paseo concluye al iniciarse la famosa Costiña de Canedo, forma gallega de ironizar sobre la que en realidad es una rampa agotadora y asfaltada de 2 km. Desde la aldea de Cima da Costa el tránsito por los chaos de Amoeiro, siempre entre bosques mixtos de robles y pinos, resulta cómodo. Una vez atravesado el río Barbantiño por la medieval Ponte Mandrás, alcanzaremos A Casanova.

Entre Cima da Costa y Ponte Mandrás está O Reguengo, donde en el Rincón Telaraña, también conocido como Parada del Peregrino, César ofrece un vino y algo de picar a los que se detienen (donativo). Lugar de culto.

Reunidas ambas variantes llegamos a Cea, cabecera de un municipio conocido por la calidad de su pan.

 

…el pan y el vino son productos culturales importantes, realmente expresan la vitalidad del ser humano. Representan un conocimiento cultural, que es el fruto de la atención, la paciencia, la industria, la devoción y la laboriosa instrumentación. (Carl Jung)

 

Al salir de Cea, tras el voluminoso santuario de la Virgen de A Saleta, de 1908, se plantea una nueva bifurcación:

A) A la izquierda el camino real, más corto y similar al que traíamos por Tamallancos. Discurre por varias aldeas y la capital del concello de Piñor, casi siempre entre arbolado. A partir de O Reino hemos de cruzar varias veces la N 525 y la AG 53, un engorro, aunque luego iremos cuesta arriba por un terreno más tranquilo y despoblado, entrando en la provincia de Pontevedra para bajar a Castro Dozón.

B) A la derecha la variante de Oseira, 4,5 km más larga y con solitarios tramos por el monte, nos permite conocer su monasterio. Desde Oseira, por una congostra (camino encajado) y paso sobre el recién nacido río Arenteiro, tras una fuerte subida coronaremos un monte para continuar por la Terra de Deza. Con un segundo ascenso inauguramos la provincia de Pontevedra, y entre robles, castaños y pinos alcanzamos Castro Dozón, pequeña capital de su primer concello.

De nuevo por una única ruta y próximos a la nacional, un recorrido rompe-piernas nos lleva hasta el alto de San Domingos (736 m), con capilla dedicada al predicador en el inicio de su rápido descenso. Estamos en reino del cerdo, tótem culinario de la Galicia interior, y del cocido, cuya bandera sostiene desde hace años Lalín.

 

Si el cerdo volara, no habría ave que le igualara. (Refrán)

 

Transitamos por el antiguo caserío de Pontenoufe, donde cruzamos el río Asneiro y dos veces la línea del AVE. Así llegamos al túnel y la estación de Botas-Lalín, del viejo trazado ferroviario ahora abandonado.

La siguiente cita nos la proporciona la iglesia barroca de Donsión, con recargado cruceiro. Justo después, en A Laxe recibimos el CAMINO DE INVIERNO O DEL SIL procedente de Lalín, pequeña ciudad que puede constituir una alternativa para alojarse (a 4 km de la estación).

El descenso al río Deza, por bosques autóctonos y ante una quesería, es uno de los parajes más bonitos del itinerario. Un puente viejo de un arco, que de acuerdo con la inscripción data de 912, es el más antiguo de los cuatro que cohabitan en Ponte Taboada. Aquí comenzaba la histórica Terra de Trasdeza.

Junto a la nacional queda la iglesia de Taboada, con puerta románica.  Antes de llegar a Silleda es obligado bordear su parque empresarial, pero poco después gozamos de la Carballeira de Trasfontao, accediendo a la moderna villa por el sur.

 

Nuestras sugerencias

-En Cea toca probar su pan y, acaso, conocer alguno de los 16 hornos tradicionales de leña en los que se cuece, por ejemplo el de Lodairo, que está musealizado. El pan de Cea, con Indicación Geográfica Protegida, en su composición debe utilizar al menos un 50% de trigo del país, y tanto el amasado, como la fermentación y el horneado se ejecuta con técnicas tradicionales, nacidas en el Medievo. Puedes adquirir una pieza y llevarla en la mochila, porque mantiene sus cualidades varios días.

-Si has elegido la variante de Oseira debes visitar a fondo su monasterio de Santa María. Junto con los de Sobrado dos Monxes (Camino Norte) y Samos (Camino Francés), es una de las grandes abadías de Galicia en las que se mantiene la vida comunitaria. Además de la iglesia (siglos XII-XIII), ejemplo de la sobriedad cisterciense salvo en la fachada, un añadido barroco, hemos de conocer su prodigiosa sacristía, obra tardo-gótica cubierta con bóvedas estrelladas palmiformes. Las dependencias se agrupan alrededor de tres claustros: del siglo XVI los de las Procesiones y los Pináculos, y del XVIII el de los Caballeros. Los monjes elaboran el licor Eucaliptine con hojas de eucalipto y otras plantas medicinales; sano en pequeñas dosis, dañino si se aumentan.

-En Silleda tienes que probar las famosas rosquillas de la confitería Tábora, comercializadas desde 1870. Otras delicias de la casa son melindres, rosquillas, galeguiñas (galletas de nata, cacao y mantequilla), cañas de manzana y tartas de almendra.

TRAMO SILLEDA-SANTIAGO DE COMPOSTELA (40,5 km)

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La ondulada Terra do Deza acoge una de las mayores cabañas bovinas y porcinas de Galicia, con gran recinto ferial agroganadero en Silleda.

 

Acaso por sus ojos mansos, Castelao apostó por la vaca como el símbolo de la paz, desde luego con mejor hoja de servicios que la paloma.

 

De la localidad salimos por la N 525, confluyendo varias veces con ella hasta la fábrica de Nudesa, donde nos alejamos del asfalto hacia el sur para tomar la bella senda que cruza el río Toxa en A Ponte da Pedra. Poco después se superan la N 640, que se dirige a Vilagarcía de Arousa, y la AP 53, para entrar en el anodino núcleo de Bandeira.

En descenso, al norte de la nacional de referencia, transitamos por Vilariño y caminamos junto a la iglesia románica de San Martiño de Dornelas (siglo XII), con su ábside semicircular. A lo lejos hace acto de presencia el pico Sacro, referente de la cercanía a la meta.

Un largo tramo por el bosque nos conduce, ya en bajada, a O Castro, topónimo que indica la existencia de un asentamiento prerromano. El descenso al Ulla se torna vertiginoso, permitiéndonos contemplar a naciente el tajo rocoso de San Xoán da Cova, y los dos viaductos del tren que lo salvan.

Cruzamos el Ulla para entrar en la provincia de A Coruña. Un monumento a la camelia nos recibe en el aceptablemente cuidado núcleo de Ponte Ulla, donde adosado a una casa se puede ver un capitel antiguo con el milagro de San Nicolás salvando a los tres peregrinos que iban a ser cocidos.

Procede ahora remontar la ladera norte del Ulla al lado del Pazo de Vista Alegre, cruzando por enésima vez la nacional para llegar a Outeiro, donde además de la capilla de Santiaguiño y una fuente barroca de 1676, con inscripción alusiva a la leyenda del Pico Sacro, hay un buen albergue público.

 

En efecto, al pisar los linderos del monte, de repente un enorme dragón…, saliendo de su cueva se lanza, echando llamas, contra los santos varones de Dios, en acción de atacarlos y amenazándolos con la muerte. (Códice Calixtino, Libro III)

 


Una masa forestal extensa, donde el eucalipto ya reina sin gran competencia, nos traslada a Lestedo, con su cruceiro, y a Ruibal (pazo). Ya en el extrarradio de la ciudad, el terreno cada vez se encuentra más urbanizado, con viviendas nuevas y áreas de aprovechamiento agrícola.

En vez de respetar la traza histórica, con el bello puente medieval de Busacos al otro lado de la N 525, el Camino cruza el río Saramo para alcanzar A Susana. Poco después, en Vixoi comienza el término municipal de Santiago, con una agradable sorpresa en el enclave formado por el puente y la capilla de Santa Lucía.

La penúltima subida nos conduce, bajo la AP 9 y sobre la vía del AVE en Angrois, fatídica curva en la que tuvo lugar un trágico accidente ferroviario en 2013, hasta Piñeiro. En este momento divisamos, muy próxima, la mole de la Cidade da Cultura, y también Santiago de Compostela con las torres de la catedral.

Descendemos por la Calzada de Sar y junto a la excolegiata románica, a la que podemos entrar para admirar la notable inclinación de sus pilares. En ascenso al casco antiguo por la Rúa Castrón Douro, accedemos a la que fue almendra murada por la Porta de Mazarelos, única que subsiste de la muralla. Basta seguir por la Praza da Universidade, Caldeireiría y Xelmírez para alcanzar, por fin, la catedral desde la Praza de Praterías.

 

Nuestras sugerencias

-Los viaductos ferroviarios del Ulla son un espectáculo en que se conjugan naturaleza e ingeniería. El tajo granítico acogió el monasterio de San Xoán da Cova. En el siglo XX experimentó una gran transformación al ser tendido un primer puente, con estructura de metal forrada de piedra, concluido en 1956, que tuvo el mérito de mimetizarse con el entorno. Un segundo viaducto, destinado a la vía del AVE, se construyó en 2008, ganando en 2011 en Premio San Telmo del Colegio de Ingenieros de España. Inspirado en el precedente, tiene 630 m de largo y 117 de altura, lo que lo convierte en el más alto del país por el que circulan trenes.

-Con 535 m de altura, el Pico Sacro es un monte emblemático por varios motivos. Escenario de la leyenda de la Traslación, sería el monte Ilicino al que los discípulos de Santiago, engañados por la reina Lupa, acuden para enyugar unos bueyes que en realidad eran toros bravos, teniendo que vencer antes al dragón que aquí moraba. En lo alto hubo una torre fuerte de la mitra, y se conservan una bocamina, denominada Calle de Doña Urraca, y la capilla de San Sebastián, santificando el lugar. Su corazón de cuarzo, muy puro, ha dado lugar a una explotación minera, y es creencia que atrae los rayos. Si las nubes envuelven la copa es anuncio de que pronto lloverá (”Cando o Pico Sacro cubre o seu capelo, meniñas do Ulla collede o mantelo”). Dista de la ruta casi 2 km, y de camino queda un Centro de Interpretación con oficina de turismo. Si duermes en Outeiro te aconsejamos que subas, pues además de todo lo expuesto serás el primero en ver las torres de la catedral.

-Descansa, como lo hiciste tantas veces a lo largo del Camino, en la Capilla de Santa Lucía, de 1829, donde se aúnan río, puente, fuente, molino, crucero, camino empedrado y arbolado, un pequeño oasis.