camino portugués costa

El CAMINO PORTUGUÉS DE LA COSTA no es una ruta completa propiamente dicha, sino una de las variantes que se pueden elegir al llegar a Porto desde el sur. Hasta Compostela será preciso recorrer, por las variante más cortas, unos 270 km (108 en Portugal y el resto en Galicia).

La capital portuguesa de la región del Douro, mayor metrópoli del norte del país, se beneficia a día de hoy por la presencia del aeropuerto Sá Carneiro, con numerosas conexiones internacionales.

La anterior circunstancia, unida al tirón del mar, explican que este itinerario haya sido el que más ha crecido en los últimos años, convirtiéndose en el tercero más concurrido tras el Camino Francés y el Camino Portugués Central, con el 6,4% del total de peregrinos.

Desde el punto de vista histórico es una propuesta bastante endeble, pues si bien en Portugal se constata su pujanza desde el siglo XVI (no en el Medievo), en Galicia no deja de ser una entelequia, ya que hasta fecha reciente los peregrinos remontaban el Miño hasta Valença para proseguir por Tui.

Un supuesto camino tradicional que recorre los arenales por pasarelas, paseos marítimos y sendas utilizadas por pescadores y mariscadores, poco tiene de histórico y de jacobeo, y más bien responde a una nueva concepción turística del Camino de Santiago. Pese a ello la Xunta de Galicia, por la razón que fuera, lo declaró oficial en 2016, y su éxito ha sido innegable.

Junto al mar te sentirás a la vez pequeño, por su magnitud, y grande, al entrar en comunión más estrecha con una naturaleza que aún no ha podido ser urbanizada.

Su principal característica es que siempre, al menos desde Vila do Conde, avanza pegado o próximo a la costa, cruzando el estuario del Miño para hacer lo propio en Galicia, donde atraviesa la mayor ciudad del país, Vigo, antes de confluir con el Camino Central en Redondela.

Más allá de los problemas que puedan causar los temporales, y en general todo lo asociado a la cercanía del mar (viento), esta ruta es una de las más fáciles de recorrer, pues apenas hay cuestas, y los problemas vendrán más por la densidad poblacional, sobre todo en el área de Vigo, que por la exigencia del relieve.

Su encanto es innegable si pensamos en la sucesión de paisajes costeros con sus arenales. El patrimonio construido también es rico: el puerto pesquero de A Guarda, el monasterio de Oia, la monumental villa de Baiona o el gran casco urbano de Vigo dan prueba de ello.

A medida que el Camino se ha ido popularizando, los servicios ya existentes se han ido adaptando a los peregrinos, pero sigue habiendo grandes vacíos en la acogida específica, así en Baiona o Vigo, donde no existen albergues públicos (en construcción el de Vigo); la iniciativa privada tampoco es notable en este ámbito.

Realizando una media estándar de etapas, el itinerario por la costa, de 80 km entre A Guarda y Redondela, se puede hacer en cuatro días, con tiempo para detenerse en las principales localidades. De Redondela a Santiago por el Camino Central necesitaremos otros cuatro días.

 

¿CÓMO LLEGAR A CAMINHA O A GUARDA?

En el caso de que no dispongas de tiempo para desplazarte a Porto, mucho más fácil por ser una ciudad bien comunicada, y tan solo puedas hacer las últimas etapas (te perderás una serie de poblaciones históricas, así Vila do Conde o Viana do Castelo, de gran belleza), al menos te recomendamos que cruces el Miño desde Caminha, pues un Camino Portugués sin Portugal carece por completo de sentido.

-Por supuesto se puede ir a Caminha desde Porto, en tren desde la estación de Campanhã, 1 h 30 min, desde 7 € (www.cp.pt), o con bastantes más frecuencias en autobús con Rede Expressos, desde la estación del Campo 24 de Agosto, de 1h 30 min a 2h 15 min, 9,5 €. También hay buses desde el aeropuerto Sá Carneiro (OPO):  la más rápida, por Viana, Andrade Express, sobre 1 h 15 min, desde 10 €.

-Si llegas en avión al aeropuerto de Peinador (VGO), es posible bajar a Vigo en bus de Vitrasa con la línea 9A, lu-ve de 5,55 a 23,07 h cada 30 min, sábado desde las 6,40 h id., domingo de 9,30-14,30 h cada hora y de 15-23 h cada 30 min, 1,35 €, con paradas en Travesía de Vigo para ir a pie a la estación de autobuses, a 1 km,  o de República Argentina ir a la de ff.cc Vigo Guixar, 700 m o taxi (22 €).

Ya en la ciudad se puede tomar el tren o autobús a Valença, donde habrá que cambiar para seguir hasta Caminha; más de 2 h en tren, con 4 servicios al día a Valença y 7 de Valença a Caminha, 8-14 €, y casi 2 h con Rede Expressos, uno al día a las 13,30 h, 9-20 €.

De Vigo a A Guarda en autobús, vía Tui, y en algún caso vía Baiona, se va con ATSA (telf. +34 986 610 255) duración 1 h 15 min, precio 6,05 €, el fin de semana se reducen notablemente los servicios.

-En Caminha, a la que conviene dedicar al menos un par de horas, se toma el ferry Santa Rita de Cássia, que cruza el estuario del Miño cada hora (de 8-13 y 14-19 h, en julio y agosto hasta las 20,30 h, 1,50 €), pero suspendido con la marea baja; información actualizada en el Posto de Turismo de Caminha, telf. +351 258 911 348, o en la Oficina de Turismo de A Guarda, telf. +0034 986 614 546. La travesía dura 20 min y desembarcamos en A Pasaxe (Camposancos), donde ya aparecen los primeros mojones que señalizan el Camino en Galicia.

tramos

TRAMO CAMINHA-VIGO (61,2 km)

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Al atravesar la foz del Miño, como la denominan los portugueses, podemos reflexionar sobre el hecho de una frontera física, que no cultural, generadora de vicisitudes históricas de todo signo: guerras, contrabando, comercio, convivencia, colaboración, peregrinación. Es por ello que hemos fijado la partida en Caminha.

 

El presente es el punto donde se unen pasado y futuro, una frontera en el tiempo, pero no distinto en calidad de los dos reinos que une. (Erich Fromm)

 

¡Qué gran monasterio el de Oia, donde sus monjes cañoneros pusieron en fuga al turco en 1624!

Desembarcados en Galicia nos disponemos a rodear por su base el icónico Monte de Santa Tegra, coronado por la citania castreña más extensa de Galicia, y alcanzar la villa marinera de A Guarda.

A partir de A Guarda vamos a seguir un tramo de costa muy áspero y rocoso, primero junto a las antiguas cetáreas de langosta, hasta la localidad de Oia, dominada por un monasterio insólito al borde del mar.

Sin que el terreno se ablande, el Camino pasa por el embarcadero de Porto Mougás, y a la vista del cabo Silleiro y su faro asciende por una vetusta calzada acortando por el monte para llegar a la feliz villa de Baiona.

Cuando después del camping de As Mariñas regresas a la carretera PO 552 atención, hay que retroceder por ella un poco para encontrar el ascenso al monte de cabo Silleiro.

Al resguardo de una bella ensenada, ornada de largos arenales, tras cruzar el puente de A Ramallosa (siglo XIII), nos apartaremos de la costa a una distancia prudencial para proseguir por una zona cada vez más urbanizada, pero con la presencia de varios pazos, el castro de Estea o la iglesia románica de Coruxo.

La aproximación a Vigo, como ocurre con todas las ciudades, resulta un tanto traumática (rondas, parques empresariales), aunque el Camino sabe buscar un tránsito discreto por los barrios de Comesaña y Matamá.

Entrar en Vigo es una locura, porque el Camino no está bien señalizado, y las flechas amarillas son contradictorias, ofreciendo dos opciones: desde Castrelos bordeando la ciudad por el parque fluvial del río Lagares y el pazo de San Roque, o dirigiéndose al centro, que se sitúa en el casco antiguo y la concatedral.

 

Nuestras sugerencias

-Si has optado por comenzar en A Guarda, o dormido en la plaza, procura subir al Monte de Santa Tegra, de 341 m de altura, a pie (3 km, 1 h). En lo alto verás su gran castro excavado, el museo arqueológico, la capilla de la santa y, sobre todo, una excepcional panorámica sobre A Guarda, la desembocadura del Miño y parte de la costa portuguesa. Si no quieres entrenarte, ni hacer penitencia (se sigue un vía crucis), puedes optar por un taxi.

¡Y qué dicha la del puerto de Baiona, que al arribar la carabela Pinta el 1 de marzo de 1493 fue el primero del Viejo Mundo en tener noticia del descubrimiento de América!

-Piérdete por los recovecos del antiguo casco marinero de A Guarda, con rincones de gran sabor en el entorno de la iglesia de Santa María y la plaza del ayuntamiento, con la torre del Reloj. También puedes ascender hasta el castillo de Santa Cruz, que justo al terminar de ser construido fue conquistado por los portugueses (1665). Termina en el puerto, con un aperitivo en sus tabernas.

-Entre tanto no se construye el hotel, proyectado en el Monasterio de Oia, serás afortunado si te apuntas a una visita guiada para conocer el edificio; a la iglesia siempre podrás entrar de balde.

-Hubo dos faros en Cabo Silleiro: el inferior, de 1866, queda fuera de nuestra ruta; el superior, de 1924, también, pero podrás aproximarte a él desde el Camino, y también a las baterías costeras dispuestas en el monte. Si tienes la suerte de pasar al atardecer, verás una de las puestas de sol más famosas de Galicia.

-En Baiona necesitarás tiempo para poder ver algo de lo mucho que ofrece: 1. Entrar a la fortaleza de Monterreal, o al menos rodear a pie su recinto amurallado junto al mar; 2. Descubrir los testimonios de la arribada de Martín Alonso Pinzón, y acceder a la réplica de la carabela colombina; 3. Patear el casco antiguo, con la colegiata de la Anunciada; 4 Conocer la impactante historia de la mártir Santa Liberata en su capilla barroca; 5. Subir por el interior de la monumental imagen de la Virxe da Roca, obra de Antonio Palacios; 6. Tapear por la zona histórica, repleta de bares y mesones; y 7. Una sesión de dolce far niente en alguna de sus pequeñas calas, o ya en Sabarís en la playa de Ladeira.

¿QUÉ HACER EN VIGO?

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Citas peregrinas

-Poner el sello en la concatedral de Santa María es algo más que un rito, nos hace partícipes de una gran tradición. Además, en su interior podrás ver el Cristo de la Victoria, que apareció flotando en el mar junto a las Cíes, y fue así bautizado por la ayuda que prestó, eso dicen quienes le rezaron, para librar la ciudad de las tropas napoleónicas el 28 de marzo de 1809. Tan fijada ha quedado la fecha en la memoria colectiva que cada año se sigue celebrando en su honor una multitudinaria procesión.

-La iglesia de Santiago de Vigo, neogótica y concluida en 1907, se encuentra en la Rúa García Barbón. A nuestro apóstol le encantan las visitas de los peregrinos.

Lo imprescindible y céntrico

-Pasear por el Vigo Vello, en cuyas callejas se perpetúa el humilde origen marinero de la ciudad, especialmente en la porticada Ribeira do Berbés, donde están construyendo nuestro albergue de peregrinos. La Praza da Constitución en la parte alta, es un agradable espacio peatonal y, con sus terrazas, socorrido punto de encuentro.

-Probar las ostras de Arcade en vecina Rúa da Pescadería, donde las ostreiras te las abren en el mismísimo momento de ser consumidas. Con mesura, pueden ser indigestas.

-Una incursión por el Vigo que mira a la ría por el Paseo de Beiramar, con la estación marítima de la ría para cruzar a Cangas y Moaña o ir a las Cíes, y la gigantesca escultura de los Nadadores (Francisco Leiro). Junto al puerto deportivo no dejes de contemplar la estatua dedicada a Julio Verne, sentado sobre los tentáculos de un gran pulpo, que habló de los tesoros de Rande en sus 20.000 Leguas de viaje submarino.

-Un fugaz contacto con el pujante Vigo burgués y sus edificios pétreos de comienzos del siglo XX dispersos por la Alameda, Policarpo Sanz, García Barbón (el teatro García Barbón, de 1926, es un remedo de la Ópera de París), Urzaiz, la comercial Rúa do Príncipe o la Porta do Sol, donde se alza la chocante estatua del Sireno (Leiro).

-Dejamos para el final el ascenso al Monte do Castro, que además del poblado prerromano o vicus, posee bonitos jardines y miradores.

Nuestras sugerencias…, moviéndose

Museo do Mar. El contenido vale la pena, pero nos seduce sobre todo el continente, esa brillante intervención de un grande de la arquitectura, Aldo Rosi.

Pazo Quiñones de León. Pasarás junto a él si has optado por la variante del Lagares. El edificio, del siglo XVIII, acoge un museo de arqueología y arte, pero lo más sublime es su jardín histórico, uno de los más bellos de Galicia. Alrededor se extiende el parque de Castrelos, pulmón verde de la ciudad.

Playa de Samil. Ocurre lo mismo que con el museo, no es necesario que vayas a la arena o al agua, puedes limitarte a seguir su paseo marítimo descubriendo al fondo la mágica silueta rocosa de las islas Cíes.

Pazo y parque de San Roque. En la salida por la variante de la Traída, un pequeño oasis urbano con miradores sobre la ría, buen lugar para despedirse de la ciudad.

TRAMO VIGO-PONTEVEDRA (46,5 km)

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La gran ciudad será tu perdición, procura pasar rápido por ella para evitar tentaciones que te distraigan de tu certero objetivo. “No huye quien se retira”.

Enlazando en Redondela con el Camino Central, que viene de Lisboa, podrás admirar la Ría de Vigo y alcanzar una de las ciudades más significadas del Camino, Pontevedra.

Por ahora, para evitar que la presión urbana y el ruido nos aturdan más de lo debido, la traza entre Vigo y Redondela se ha marcado por la conocida como Senda da Traída.

Para guiarte hasta el inicio de la senda, la mejor referencia es seguir en todo momento la larga Rúa Urzaiz hasta el barrio de O Calvario, y donde ésta concluye girar a la izquierda hasta la iglesia de los Picos.

Las señales nos acompañan, junto a la Fonte das Mozas, hasta el inicio de esta senda, que se adentra en zonas boscosas y depara vistas sobre el estrechamiento de la ría, con el Puente de Rande, y la Ensenada de San Simón. A la vista de los viaductos del tren, el descenso a Redondela es rápido.

 

Vexo Vigo, vexo Cangas,

tamén vexo Redondela,

vexo a Ponte de Sampaio

camiño de Pontevedra.

                (Canción popular)

 

En Redondela toca pasar bajo los dos viaductos del ferrocarril, y junto al albergue público de la Casa da Torre (siglo XVI), donde se puede sellar. La siguiente localidad es Cesantes, desde donde divisamos la isla de San Simón, en su plácida ensenada, próxima a la playa de Cesantes.

Un duro repecho conduce a los altos da Lomba y da Cabaleira, con rápido descenso a la localidad de Arcade y llegada al largo puente de Pontesampaio, que cruza el río Verdugo.

Muy al contrario, la urbe nos proporciona una inmensa oportunidad para disfrutar en todos los sentidos. “El que no sabe gozar de la ventura cuando le viene, no se debe quejar si le pasa”.

Camino de Pontevedra nos sorprende que en una zona tan alterada pueda haber pervivido casi intacta la calzada de Canicouva. A partir de la capilla de Santa Marta toca seguir una carretera, pero hay una digna y bella alternativa. La entrada en la ciudad de Pontevedra resulta interminable, pero al final llegamos a su casco antiguo, el mejor lugar para quedarnos si tuviésemos la oportunidad.

Aunque no está señalizada, desde la capilla de Santa Marta es posible desviarse a la izquierda hasta encontrar la senda fluvial del río Tomeza o dos Gafos, por la que seguiremos sin pérdida hasta el inicio de la ciudad, donde se sitúa el albergue público.

 

Nuestras sugerencias

-Disfruta paso a paso de la Senda de la Traída, permanente mirador sobre la ría con largos tramos de tierra, arroyos que bajan del monte y denso arbolado, ¡una inesperada maravilla!

-Consulta el horario de la circulación de los trenes por Redondela, porque si te cuadra será un espectáculo ver pasar lentamente el ferrocarril por el viaducto de Pontevedra, de 1884, sobre las casas y tu cabeza. El hermano mayor, o viaducto de Madrid, se ha ganado un merecido descanso.

-En Arcade, cuyo banco ostrero suministró los paladares de reyes y cortesanos, es casi un ritual probar las ostras, hoy cultivadas en bateas. Entre dos una docena entra en un visto y no visto.

-Aún retumban los cañones en Pontesampaio. Sitúate en la Guerra de la Independencia: la veterana tropa del mariscal Ney, en una orilla, y la mal organizada resistencia de guerrilleros, patriotas y estudiantes, de la otra, provistos de unos cañones de madera que al segundo disparo reventaban. Pues bien, al igual que a veces ocurre en el fútbol ganó David, y los gabachos se retiraron.

¿QUÉ HACER EN PONTEVEDRA?

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Pontevedra é boa Vila, da de beber a quen pasa, a fonte da Ferraría… (Cantiga popular)…mas no solo agua.

 

Pontevedra es una ciudad fascinante que se merece, al menos, un día completo para conocer su casco antiguo, e santuario de la Peregrina, el variado y entretenido museo provincial, sus parques, la zona de tapeo,…

Citas peregrinas

Santuario de la Virgen Peregrina. Concluido en 1794 por encargo de la cofradía del Refugio y la Divina Peregrina, el templo se alza sobre una planta en forma de vieira, y su fachada es convexa, algo impropio de un estilo neoclásico que aún siente querencia por el Barroco. La imagen, en su camarín, parece vestida para un baile versallesco en la corte de Louis XV. Misas: a diario a las 19,30 h (de peregrinos), domingo y festivos a las 13 h.

Lo imprescindible

¡Menudo casco antiguo! ¿Podrá superarlo Santiago? En monumentalidad si, pero no tanto en armonía y pulcritud, porque aquí todo está impecable, y no se ve ni un coche. Reconocimientos muchos, así el Premio Europeo de Movilidad (2013) o el Hábitat de la ONU (2014). Plazas como A Ferraría y, sobre todo, la de A Leña, son estampas que no olvidarás. Lo mejor es pasear sin prisa, y salir de la almendra murada para prolongar nuestros pasos por la alameda decimonónica. Ver Visit Pontevedra .

-La iglesia de Santa María. Que fue del gremio de mareantes y ahora lleva el título de basílica menor, y en la que confluyen sin estridencia el gótico final o isabelino, los aderezos manuelinos y el plateresco de su fachada mayor.

Museo de Pontevedra. Una auténtica institución para la cultura gallega, distribuido en nada menos que seis edificios de diferentes épocas. Su fondo es de lo más variado: de los tesoros prehistóricos a las estatuas procedentes del Pórtico de la Gloria, y de la mejor pintura clásica a las artes decorativas, pasando por la cerámica de Sargadelos, obras de Castelao y otros artistas gallegos, y hasta una reproducción del camarote de la fragata Numancia.

Nuestras sugerencias

-Al mediodía puedes acercarte al mercado de abastos, donde además de conocer los mariscos y pescados de la ría y el Atlántico, podrás comer en su planta alta, que desde 2019 cuenta con un interesante espacio gastronómico.

-Si te gustan los cafés clásicos no dejes de acudir al Moderno, decorado con pinturas, donde se reunía la intelectualidad galleguista en las primeras décadas del siglo XX.

-Vete de vinos, cervezas y tapas por el casco antiguo, uno de los mejores de Galicia para practicar este sano deporte. La oferta es inmensa, ¡próxima a los 300 bares!

-Y si te quedas un día más en la ciudad cruza el río hasta A Xunqueira y visita el gran parque de A Illa das Esculturas, donde podrás localizar hasta 12 grandes intervenciones artísticas de los mejores creadores contemporáneos.

En Pontevedra suele ser habitual que te machaquen la cabeza, si aún no tienes claro por donde va tu Camino, predicando las bondades de la Variante Espiritual. Nadie niega que se trata de una bonita ruta por O Salnés y la Ría de Arousa, pero nunca fue un itinerario de peregrinos, y además da un rodeo considerable. No se debe confundir turigrineo con peregrinación por caminos históricos.

TRAMO PONTEVEDRA-SANTIAGO DE COMPOSTELA (65,2 km)

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Que gran protectora la Virgen Peregrina, tocada con la indumentaria de los romeros para acompañarnos en la ruta.

Abandonamos Pontevedra por el Puente del Burgo, que ya existía en época romana, para seguir por las Xunqueiras de Alba hasta la iglesia de Santa María de Alba. En paralelo a la vía férrea nos vamos a adentrar en una zona boscosa que tiene continuidad en los viñedos de Barro.

Una serie de cruceiros van balizando la ruta, que se aproxima al paradisíaco enclave de la Muíñada de Barosa, formada por un conjunto de molinos alrededor de unas cascadas y pozas para el baño.

Por un terreno llano alcanzamos Caldas de Reis, la villa termal, bajo los emparrados.

A partir de Caldas gana terreno el bosque, primero acompañando al río Bermaña hasta Carracedo, luego por el concello de Valga descendiendo al río homónimo hasta San Miguel.

Despedimos la provincia de Pontevedra bordeando la localidad de Pontecesures, cruzando el río Ulla y dirigiéndonos a Padrón, auténtica cuna de la tradición jacobea.

Hacia el final de Pontecesures verás el desvío señalizado al convento franciscano de San Antonio de Herbón, que actualmente acoge un albergue de peregrinos gestionado por los Amigos del Camino. Desde Herbón está señalizada la carretera que baja a Padrón para enlazar con el Camino.

En el trayecto entre Padrón y Santiago se suceden los lugares de interés: primero la antigua catedral de Iria Flavia, más adelante el santuario mariano de A Escravitude con su fuente santa, poco después el pazo do Faramello y, en sus inmediaciones, el Castro Lupario; y también próximo el cruceiro de Rúa de Francos, con pervivencia de bosquetes autóctonos que nos fascinan.

Desde Osebe el terreno está muy urbanizado hasta Santiago, y sobre todo a partir de Milladoiro, desde donde antaño se descubrían por vez primera las torres de la catedral.

Y que buen hermano el vino de las Rías Baixas, y en particular ese príncipe Albariño, alegría del espíritu y disculpa para hacer amigos.

La entrada en la ciudad de Santiago de Compostela se hace cerca de las ruinas del castillo de A Rocha Vella, ante la puerta del monasterio de Conxo y por el Ensanche, que nos conduce a la Porta Faxeira y la catedral.

 

Nuestras sugerencias

-El desvío hasta la Muíñada de Barosa es mínimo, y la recompensa enorme. Puedes refrescar los pies en su poza, extasiarte ante la hermosa cascada, comer en la taberna instalada en un molino o en los merenderos dispuestos a la sombra. Son las pequeñas sorpresas del Camino, placeres que siempre se recuerdan.

-En Caldas de Reis, que pronto contará con unas pozas termales públicas para el baño, posee un gran parque botánico, junto al río Umia, ideal para el tiempo de relax.

Padrón es un compendio de la leyenda jacobea: 1. En la iglesia de Santiago, pródiga en iconografía santiaguista, bajo el altar mayor debes contemplar el pedrón, ara romana a la que los discípulos de Santiago ataron su barca; 2. Al otro lado del río, por una escalera puedes ascender hasta la capilla del Santiaguiño do Monte, lugar en el que el apóstol habría predicado y donde hizo brotar, entre unos peñascos, una fuente.

 

…saltando en tierra los discípulos de Santiago, la ataron [la barca] a un grueso pilar de piedra que estaba en el desembarcadero, el cual está ahora en la Iglesia de Santiago, que está a doscientos pasos de este desembarcadero, debajo del Altar mayor, donde es visitado, y reverenciado por este respeto de todos los peregrinos. (Mauro Castellá Ferrer, 1610)

 

-La dimensión literaria de Padrón (Macías O Namorado, Camilo José Cela) tiene su máximo exponente en Rosalía de Castro, auténtico mito de las letras gallegas. Su Casa-Museo, distante 1 km del centro, es un auténtico santuario. Si quieres conocer el alma de Galicia no dejes de visitarla, entenderás muchas de las claves del país que recorres.

-Entra en la que fue catedral de Santa María de Iria, de puerta gótica, torres escalonadas inspiradas en las pirámides azteca como las del claustro de la catedral de Santiago, y a su vera el melancólico cementerio de Adina, en la que reposa el nobel Camilo José Cela.

-Si quieres seguir sano bebe agua de la fuente del santuario de A Escravitude, sobre la que se alzó la escalinata que accede a esa fachada barroca, prodigiosa, que es como la del Obradoiro, pero a escala.

-Un desvío más te recomendamos, antes de subir la calzada de O Faramello, hasta el gran Castro Lupario (600 m), asociado a una malvada reina que hizo todo lo posible para frustrar el enterramiento del apóstol, pero que al final acabó convirtiéndose. Un gran yacimiento arqueológico rodeado de carballeiras.