El Camino post-covid

Responde Miguel Ángel Rodríguez Aira, presidente de la Asociación Galega de Albergues Privados (AGALBER).

El Camino de Santiago ha quedado interrumpido una larga temporada cuando su proyección internacional y crecimiento había alcanzado cotas inimaginables años atrás, ¿volveremos a lo de antes o habrá algún cambio sustancial en la peregrinación?

Creo que para el Camino, como para nuestras vidas en general, será difícil volver a la situación pre-pandemia mientras no exista una vacuna o un tratamiento efectivo que haga que el virus sea uno más, como un catarro o una gripe. Mientras esto no ocurra la peregrinación por supuesto será diferente; creo que uno de los principales motivos por los que hacer el Camino es algo tan único y especial, es la socialización, el poder hacer vida en común, compartirlo todo, entre peregrinos de todas las culturas, países, edades, etc.

Otro cambio sustancial será el no poder abrazar a los amigos, a los hospitaleros, a los lugareños, tener que pensarlo dos veces antes de echarle una mano a alguien por miedo al contacto físico, creo que esto hará que el camino sea muy diferente por el momento.

Un tercer cambio fundamental será la relación entre los peregrinos y los vecinos de los pueblos y aldeas por los que pase el Camino. Nos preocupa mucho como será a partir de ahora la acogida, sobre todo la de los peregrinos que vengan de zonas o países donde ha habido y todavía hay más casos de contagio. Incluso cómo será la relación entre los vecinos y los establecimientos que estén abiertos.

¿Consideras que, tras la crisis generada por la pandemia, deberíamos de hacer alguna propuesta de peso para el Camino?, ¿en qué sentido?

Turismo/peregrinación.

En muchos albergues privados conviven los llamados turigrinos, con los peregrinos tradicionales, y la verdad es que considero que aunque en ocasiones desde la óptica de los peregrinos tradicionales el turigrino puede sobrar, creo que se debe tener en cuenta que si hoy los peregrinos pueden disfrutar solo en Galicia de más de 300 albergues, repartidos en todos los caminos y en casi todas las localidades, no solo en los fines de etapa tradicionales, con unas instalaciones de calidad, servicios casi de hotel y otras comodidades, es también gracias a este tipo de turismo, que ha hecho que puedan ser viables económicamente. Por otra parte, cuando los turigrinos conviven con los peregrinos tradicionales, muchas veces entienden de verdad lo que es el Camino, y muchos de ellos al año siguiente cambian la maleta por la mochila, y los últimos 100km por el Camino de largo recorrido.

¿Seguir con la internacionalización?

Creemos que la internacionalización es algo inevitable, no se le pueden poner puertas al campo ni tampoco al Camino; el boca a boca, las redes sociales, etc, traspasan fronteras y pensamos que es algo positivo.

Cantidad/calidad.

Obviamente todos los excesos son malos, si el camino se convirtiese en una procesión multitudinaria perdería su esencia, no sería el primer destino que “muere de éxito” por un exceso de afluencia. Entendemos que es un problema muy difícil de abordar, pero en los últimos años existe una tendencia a la dispersión, tanto entre los diferentes caminos como a lo largo del año, de modo que los peregrinos, cada vez mejor informados, saben que épocas del año evitar en según qué tramos, y creemos que esto es positivo. Esto se está notando mucho, por ejemplo, en el Camino Francés, y en los últimos años durante los meses de verano, sobre todo julio y agosto, la ocupación en los albergues llega a ser similar a la de los meses de temporada baja, especialmente en los que están antes de los últimos 100 km.

Largo recorrido/corto recorrido.

Entendemos que se debería promocionar mucho más que la verdadera experiencia del Camino se vive en el largo recorrido, esto beneficiaría al Camino en sí, a los peregrinos de corto recorrido, que seguro disfrutarían de esa amplitud de miras que ofrece el itinerario de largo recorrido, y también a los albergues y establecimientos, ya que a mayor recorrido más pernoctaciones, más consumo en restauración y servicios, y en mayor número de ellos.

¿Reconocer más caminos?

Siempre y cuando haya una base histórica, y no se “inventen” de la nada solamente para que el Camino pase por un determinado pueblo, comarca o ciudad, entendemos que es positivo que haya nuevos caminos. La diversidad enriquece todo, y los diferentes caminos hacen que haya más donde elegir para que cada peregrino decida hacer uno u otro en función del tiempo del que disponga, de la época del año, o de si le apetece más recogimiento o más ambiente, más mar o más montaña, etc.

¿Más oferta/Numerus clausus?

Creemos que la oferta se adapta normalmente a la demanda, si el número de peregrinos se incrementa obviamente seguirán surgiendo nuevos establecimientos. Aunque es cierto que en algunas localidades pueda haber algún exceso de oferta, que en ocasiones puede llevar a la aparición de tensiones no deseadas entre establecimientos que repercutan en un cierto mal ambiente, pero se trata de casos muy puntuales. También creo que el ritmo de aparición de nueva oferta está descendiendo, y esta pandemia puede hacer que muchos establecimientos cierren definitivamente, a menos que la administración tome medidas específicas para ayudar a los albergues, que son los establecimientos más perjudicados debido a sus peculiares instalaciones, orientadas a compartir y socializar.

Sin duda, el ámbito de la acogida va a ser el más afectado por todo lo que ha ocurrido, ¿cómo debería adaptarse la oferta a la nueva realidad?, ¿cuál consideras que podría ser el modelo más inteligente para el albergue del futuro?

Seguramente muchos establecimientos decidirán no invertir en modificar sus instalaciones y permanecer cerrados, porque para muchos no será viable económicamente esta inversión en un contexto de muy poca ocupación con duración indefinida, y para otros porque los hospitaleros, propietarios o trabajadores del albergue son personas muy vulnerables al virus, que no querrán asumir el riesgo de contagio, pues por muchas medidas que se tomen nunca se podrá eliminar al 100%.

Lo que está claro es que aquellos que vayan a abrir deberían hacerlo con las máximas medidas de prevención, elaborando protocolos de limpieza e higiene exhaustivos, cumpliendo los aforos y distancias de seguridad exigidas por las autoridades, y adaptando sus instalaciones y zonas comunes para reducir el riesgo de contagio al mínimo. Desde AGALBER estamos trabajando intensamente para que todos los socios tengan la máxima información y medios para hacerlo, y que los que hagan este esfuerzo de adaptación puedan diferenciarse de otros que simplemente cumplan con las mínimas medidas obligatorias.

Por supuesto que aquellos albergues con dormitorios de menos camas serán más fáciles de adaptar y más atractivos para los peregrinos, y posiblemente los albergues del futuro tenderán a diseñarse con habitaciones de menor capacidad.
También creo que los nuevos albergues cada vez ofrecerán más y mejores servicios e instalaciones para atraer a los peregrinos de mayor poder adquisitivo, que cada vez son más, y que aunque disfrutan de la vida en común del albergue también demandan privacidad y comodidad a la hora del descanso.